domingo, 2 de agosto de 2009

Olmecas, Los primeros mesoamericanos en recoger y procesar el petróle


Olmecas, Los primeros mesoamericanos en recoger y procesar el petróleo.
Por Yohai


Los Olmecas eran conocidos debido al intenso comercio que desarrollaron entre Tabasco y Veracruz, formaron la primera gran cultura mesoamericana y alcanzaron un sofisticado desarrollo. Esta cultura ocupó desde la parte sur del estado de Veracruz hasta el oeste del estado de Tabasco, sobre el Golfo de México, entre el río Grijalva y el Papaloapan, vivieron del año 1500 al 400 a. C.

Célebres por su inventiva y pericia como agricultores, comerciantes, grandes constructores y artistas que trabajaron el barro y la piedra, tallando desde pequeñas figuras de jade hasta enormes cabezas de canto, los olmecas también alcanzaron gran fama puesto que a partir de sus expediciones comerciales, muchos de sus conocimientos y avances se extendieron por toda Mesoamérica, hasta lugares tan apartados como Guerrero, el Valle de México, Oaxaca y la zona maya, lo que originó que se les considerara como la cultura madre.

Pero además, por descabellado que pueda sonar en un inicio, los olmecas fueron también los primeros petroleros, según las diversas investigaciones arqueológicas; como la de Cari J. Wendt y que se han realizado en torno a esta población prehispánica.

Fueron los primeros mesoamericanos en recoger y procesar el petróleo que brotaba de los yacimientos naturales, comúnmente llamado chapopote; los olmecas lo emplearon para la ornamentación y el sellado. Debido a que gran parte del comercio regional, la comunicación, el transporte y la subsistencia de esta cultura se hacía por vías náuticas, era crucial que sus embarcaciones fueran eficientes, por ello, el uso más importante que hacían del chapopote estaba relacionado con el sellado de las embarcaciones y los acueductos de basalto. Pero no sólo eso, se sabe que los olmecas lo emplearon también como recubrimiento de pisos, y tal vez de muros y techos, así como en el decorado de sus figurillas y los mangos de sus cuchillos.

LOS OLMECAS


LOS OLMECAS

por Yohai





La gran cultura Olmeca fué la primera en formarse en territorio mesoamericano, se ubicó en la región costera del golfo de México, aproximadamente en el 1800 cuando nace la que hoy es considerada como la "Cultura Madre" del México antiguo, cuyos orígenes y aspectos peculiares constituyen hoy en día un enigma. El término náuhuatl "olmeca" significa "habitantes de olman" es decir "habitantes del país del hule", aún no se sabe cómo se llamaban ellos mismos. Según los testimonios arqueológicos permite suponer que la cultura olmeca sentó los cimientos de las grandes civilizaciones que se sucedieron en Mesoamérica hasta la época de la conquista, como los zapotecas, los mayas y aztecas.
Durante los últimos siglos de segundo milenio a.C. los fértiles territorios que correspondían a los actuales estados de Veracruz y Tabasco estaban habitados por una densa población que vivía agrupada en numerosos poblados agrícolas. A partir del 1200 a.C. aproximadamente empezaron a verificarse una serie de transformaciones que pueden considerarse el embrión de una auténtica civilización, que durarí a unos 800 años

En el centro de muchos poblados se erigieron algunas plataformas en tierra de estructura piramidal, cuya función era la de edificios de templos, lo cual constituye las primeras obras arquitectónicas Mesoamérica. A estos conjuntos de plataformas escalonadas se les ha llamado "centros ceremoniales". Los más importantes centros ceremoniales descubiertos son San Lorenzo, la Venta, Tres Zapotes y Laguna de Cerros en México. Se cree que San Lorenzo fue el primero florecer alrededor del 1200 a.C. y sufrió una violenta destrucción a la cual siguió el nacimiento de la Venta en Tabasco (800 al 400 a.C.), este último fué el principal centro olmeca, una autentica ciudad que poseí a las características que serían comunes en los centros urbanos de las ciudades posteriores. La arquitectura de la Venta consiste en plataformas de distintos tamaños, alineados de norte a sur sobre un eje, que en conjunto conforman espacios públicos; es considerada la más grande e importante del área cultural olmeca. Aquí se erigió la más antigua pirámide mesoamericana de 34 metros de altura, cuya forma cónica ha sido interpretada por algunos estudiosos como la reproducción de un volcán.

No se sabe el número de sitios olmecas que existieron pero si que fueron numerosos y que se asentaron en colinas de baja altura o planicies cerca de rí os y lagos, ya que debido a que sus construcciones fueron básicamente de tierra poco o nada queda, pues solo se erigieron algunas construcciones de piedra ya que al no haber suficientes cantidades de ese material debí an de importarlo.

Esta civilización tambien debió ser la primera en utilizar la escultura pues además de ser expertos talladores de jade, dejaron en estos lugares monumentos monolí ticos como altares y estelas decoradas en bajorrelieve y el más sorprendente hallazgo de este periodo: una serie de cabezas colosales de piedra, de varias toneladas de peso, hasta el momento se han descubierto 17 cabezas gigantes de hasta de tres metros de altura aproximadamente.

Los curiosos rasgos somáticos que caracterizaron a estos gigantescos rostros coronados por una especie de casco, con ojos almendrados, labios hinchados replegados hacia abajo y gran nariz achatada, similares a los pueblos negroides, han llevado a plantear muchos interrogantes a los arqueólogos sobre el origen étnico que aún siguen sin respuesta. Se han encontrado también de dimensiones más pequeñas diversos recipientes cerámicos, figurillas de terracota de rostros infantiles llamados "Baby Face", pero sobre todo elegantes joyas y figurillas humanas y zoomorfas de jade tallado, serpentina y obsidiana. Que no sólo se han encontrado en nuestras regiones sino también en Belice Guatemala y Honduras, lo que constituye una vasta expansión cultural y comercial olmeca que iniciara en 900 a.C.

Se cree que durante el segundo milenio a.C. surgió y se afirmó una "élite" gobernante, una casta de dirigentes sacerdotes que, por primera vez en la historia de Mesoamérica se expresaron a través de monumentos duraderos y las prerrogativas políticas y religiosas que asumian. Esto queda evidenciado en los ajuares funerarios: probablemente los gobernantes-sacerdotes querían aparecer a los ojos del pueblo como encarnaciones terrenales de las divinidades y los habitantes debían entregar parte de su cosecha y ofrendas a sus soberanos.

Los olmecas practicaban el culto chamánico, aparece el concepto de "nahualismo", según el cual a través de ritos particulares, el brujo-chamán podría transformarse en animal, en particular en jaguar, mediante el uso de drogas alucinantes-hongos y tabaco- y estos acompañados por sacrificios humanos y auto sacrificios.

Los olmecas adquirieron también conocimientos astronómicos, estudios de planetas y ciclos del calendario, entre otras contribuciones el ritual del juego de pelota, se creé también que la escritura, la más antigua descripción de tres Zapotes, Veracruz, gravada en una estela, refleja una fecha correspondiente al 31 a.C.. El problema del uso de la escritura sigue siendo aún hoy controvertido, algunos atribuyen la invención a los zapotecas y es posible que se adoptara una forma de escritura mediante glifos en la época olmeca tardía. Un ejemplo es la inscripción aún no descifrada que se encuentra en la estatuilla de los Tuxtlas y otro un tanto controvertido en la estela de Mojarra. Se supone que los olmecas hablaban una lengua raíz mixe-zoque.

La economía de los olmecas estaba basada en la agricultura, el principal cultivo fué el maíz, además del frijol, calabaza, cacao, etc. Además de que estos formaban parte de su dieta y se incluían la carne de pescado, tortugas, venados y perros domesticados.

La cultura olmeca se extinguió, superada o sorbida por otros pueblos, como los zapotecas en Oaxaca y la naciente civilización maya.

sábado, 1 de agosto de 2009


PUNTA MITA

Localizada en una península en forma de diamante en el extremo norte de la Bahía de Banderas, a 46 kilómetros del aeropuerto de Puerto Vallarla, Punta Mita yace como una perla sobre la bahía más grande de México. Su ubicación ofrece dobles vistas, tanto al Pacífico abierto como a las tranquilas aguas de la bahía. Playas de arena blanca abarcan una distancia de unos 16 kilómetros que gira casi 360 grados y sus colinas ofrecen increíbles vistas de las aguas que bañan sus orillas. Su ubicación, volcada al Pacífico, también tiene otra ventaja: una sensación de lejanía de las brillantes luces de Puerto Vallaría. Como pudimos constatar muy pronto, eso signifi¬ca que las estrellas aquí son más brillantes que en la mayor parte de los lugares bañados por el Pacífico.

El romance no es ninguna novedad aquí en Punta Mita. El nombre es una adaptación local del vocablo azteca mictlán, que sig¬nifica entrada al paraíso. Los arqueólogos sugieren que fue un sitio de relevancia religiosa para, por lo menos, seis culturas diferentes que vivieron aquí desde el año 2000 a.C. por tanto la analogía aún tiene vigencia. Punta Mita sigue siendo un lugar que permanece en esa infrazona única entre la tierra, el mar y los cielos.
En los años 90 se inició la transformación de la península en una isla de lujo. Luego llegaron los servicios modernos que continúan transformando a la comuni¬dad residencial de 600 hectáreas en un lugar de una extravagancia fuera de serie: dos campos de golf de 18 hoyos diseñados por Jack Nicklaus y los hoteles y resorte más exclusivos de toda la bahía, el más nuevo de los cuales es el majestuoso St. Regis.
La marca St. Regis existe desde hace más de cien años, aquí este maravilloso hotel, que ocupa nueve hectáreas frente al mar para tan sólo 120 cuartos y suites, es el primero de la marca en América Latina con todo y los lineamientos del código centenario de St. Regis: servicios personalizados, locaciones envidiables, aloja¬miento de lujo.
Aunque ninguno de sus edificios rebasa los dos pisos, sus cimientos son como los de la torre de Babel, en lo que se refiere a la mezcla de culturas. El estudio de arquitectura Hill Glazier —autor, entre otros, del Ritz Garitón de Bachelor Gulch y del One & Only Palmilla— usó materiales mexicanos, incluida la loseta de cerámi¬ca de Saltillo, textiles de Oaxaca, espejos artesanales y detalles de San Miguel de Allende; y de Europa vienen los muebles, los tra¬tamientos del spa sueco y el servicio de mayordomo inglés, sólo que en vez de toparnos con un ser tieso, nos encontraremos siempre con una sonrisa y está dispuesto a cumplir cualquier capricho que se nos ocurra.

Los tres restaurantes de St. Regis ofrecen también un trío de sabores: mexicano contemporáneo, californiano y mediterráneo. Es este un fandango para el paladar, lo único que le hace falta al hotel es ustedes.

SAYULITA

Si se mira un mapa regional, Punta Mita parece un trampolín en la punta oeste de lo que se conoce como Riviera Nayarit, un proyec¬to de turismo del estado que se inició en los años sesenta, cuando el director de cine John Huston pusiera la zona en el mapa con La noche de la iguana. En los últimos treinta y tantos años sus espectacu¬lares playas pasaron de ser pueblos de agricultores y pescadores a destinos turísticos internacionales. Pero mientras que los hoteles y tiempos compartidos multinacionales han sido la regla, uno de los pocos lugares que han evadido la tendencia es el tranquilo pueblo de Sayulita, una media hora en coche hacia el norte de Punta Mita.

Más que un pequeño enclave de artistas, la comunidad tiene una idiosincrasia particular y se convierte en un zoológico cada vez que sube la marea. Sus olas rompen de manera simultánea y ruidosa en la playa propagando ese aroma a mar y trascendiendo a nuestros sentidos una armonía en movimiento que nos abruma pero que al mismo tiempo nos relaja y tranquiliza. Dado este tipo de clientela, en Sayulita puede conseguirse cuanto alimento orgá¬nico se haya inventado, mucho café, música de Bob Marley en los estéreos y pan de plátano; todo con vista al mar.

En el mundo contracultural de los surfistas, lo más cercano a una franquicia que se encuentra aquí es Burrito Revolución, que a primera vista tiene todos los atributos necesarios para abrir muchos locales. Sus suculentos y enormes burritos de camaro¬nes (no hay manera de metérselos a la boca) hechos al gusto, a 60 pesos, son una leyenda desde Puerto Vallarta hasta Tepic. Pero que ni se emocionen los inversionistas, su relajada actitud surfea y su estilo de cocina abierta no tienen la menor intención de mudarse a ningún lado. Además, sus camarones son recién sacados del mar y la receta de su salsa especial es secreta. Y así es como les gusta tanto a los dueños como a los clientes. Con lo cual, el único lugar donde puede comerse un burrito revolucionario es en Burrito Revolución, en Sayulita.

Justo enfrente, junto al mercado huichol y el parque central, Chocobanana, un cafecito, sirve una golosina simple pero pode¬rosa: plátanos congelados bañados en chocolate y chispas. Aun hay más lugares mágicos para conocer en estas tierras nayaritas, así que pongan la fecha, aparen boletos, hagan reservaciones y preparen el equipaje. Será este un viaje inolvidable.